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Reunion Regional Mérida. Mérida, Yuc. a 17 de febrero de 2006.
SOCIEDAD CIVIL
ANONIMO
 

Giovanni Sartori dijo:

La verdadera amenaza a la democracia es la consolidación en unas solas o en pocas manos del poder político, económico y mediático.

No necesariamente comparto el pesimismo de Sartori, pero sí debemos preguntarnos como sociedad civil, ante este aparente e ineludible trinomio, qué correctivos tomar para que esta concentración pueda ser más benéfica que perjudicial.

Una pregunta ronda por mi mente y no deja de inquietarme: desde cuándo y por qué hemos asumido que al hablar de sociedad civil estamos refiriéndonos a algo que se contrapone al Estado y a su aparato, ¿no se supone que deberíamos ir en la misma dirección? ¿Desde cuándo y por qué o por quienes el Estado y la sociedad civil se han divorciado?

Me resisto a aceptarlo, creo que debemos ser muy claros en reconocer que si bien podemos ser la voz que no deja descansar la conciencia pública, tampoco debemos asumir como definitiva y permanente esta separación, so pena de convertirnos en otro Estado dentro del Estado o en un poder paralelo que como simple regla sabemos que está destinado a no encontrarse jamás con el otro (si no terminaríamos como algunas corrientes políticas europeas que hace algunos años hablaban de convergencias paralelas y todavía estamos preguntándonos qué quisieron decir).

La sociedad civil es, por así decirlo, la parte más pragmática del quehacer social, es o debe ser la voz ajena a toda ideología, cuya única ocupación y preocupación sea el logro de aquellos estándares de bienestar social para el mayor número de ciudadanos.

Coadyuvar al poder político en la supervisión del cumplimiento de objetivos precisos y focales: salud, educación, seguridad, vivienda, empleo, equidad.

Evitar y/o eliminar cualquier sospecha de apología de una u otra corriente política, so pena de perder toda credibilidad y

Buscando contestar los por qués de la separación arriba mencionada, quizás la respuesta podría ser porque...

Entre la ley escrita y la vida real, todos sabemos que corre mucha distancia.

Las leyes y los códigos ¿qué nos dicen realmente acerca de nuestro país?

Quizá por eso la sociedad civil se ha alejado, a veces hace falta alejarse, aunque sea sólo idealmente, del país, para mirarlo desde lejos, para poderlo amar de verdad y quienes realmente aman la patria, sienten el dolor que produce comparar lo que se ve con el país que soñamos.

La sociedad civil se ha separado porque quienes se conforman del estatus quo no son los ciudadanos que necesita el país para lograr y superar los desafíos.
La sociedad civil se ha alejado porque tiene más fe en una renovación educativa que política, confía más en el mejoramiento de las relaciones interpersonales y sociales que en las institucionales.

Cómo acabar con la injusticia distribuida para lograr la justicia distributiva.

En contra del la arbitrariedad que viene desde arriba... el único remedio es la desobediencia que viene desde abajo.

La sociedad civil se ha arrogado el derecho a ser el organismo certificador de la calidad de un estado, de un gobierno o de un país.

La sociedad civil recuerda constantemente al estado cuáles son los deberes a cumplir para que el estado de derecho deje de ser el refren de todos los discursos y se convierta en la realidad, en el día a día de la sociedad en su conjunto.

Sociedad civil y gobiernos unidos para lograr un país de la más alta calidad ¿se puede? Más bien deberíamos afirmar: SE DEBE.